El hombre
Antes del salto, hay una vida. Antes de la máscara, un rostro.
Soy Erediel: cantautor, creador y estudiante de Criminología Forense Digital.
Me gustan Tolkien, el noir, las noches largas frente a una pantalla, las canciones que dicen demasiado y las ideas que empiezan pareciendo absurdas hasta que terminan convertidas en algo real.
No estoy intacto. Tampoco pretendo parecerlo. He aprendido que una vida puede contener miedo, amor, rabia, humor, deseo y contradicciones y aun así seguir avanzando.
Esta web es el lugar donde dejo de separar todas esas partes.
Debajo de la superficie
Código, huellas, capas invisibles. Aprendí a buscar la verdad detrás de las pantallas.
Estudio Criminología Forense Digital porque quiero saber qué queda cuando alguien intenta borrar sus pasos. Me interesan los rastros, los accesos, los metadatos, las anomalías, la seguridad, la atribución y ese punto exacto en el que una sospecha deja de ser intuición y empieza a convertirse en evidencia.
Lo visible nunca es toda la realidad.

Investigar lo que ocurrió, cómo ocurrió y qué huellas permanecen cuando alguien creyó que no dejaría ninguna.
Entender la infraestructura, reducir exposición, separar confianza de evidencia y construir con la seguridad desde el principio.
Mi universo forense: herramientas, investigación, evidencia digital y sistemas pensados para ayudar a comprender lo que otros intentan esconder.
Lo que canto cuando no sé decirlo
Hay cosas que hablando se me rompen. Cantando encuentran dónde quedarse.
Soy cantautor porque algunas verdades necesitan música antes de poder pronunciarse.
Escribo desde el cuerpo, el amor, la rabia, el deseo, la pérdida, la ironía y todo aquello que uno intenta ordenar cuando ya es demasiado tarde para fingir que no le importa. Mi voz vive entre el pop emocional, la electrónica, la oscuridad, el flamenco jondo y una forma muy personal de convertir experiencias en canciones.
No busco parecer impecable.
Busco que, durante unos minutos, alguien escuche una canción y piense:
«Yo también he sentido eso.»

La última no cuenta
Hay noches en las que uno sabe perfectamente que debería marcharse, cerrar la puerta y conservar un poco de dignidad.
Y luego están las otras.
La última no cuenta entra en ese territorio donde el deseo, la ironía y la falta absoluta de propósito de enmienda comparten habitación. Una canción adulta, descarada y juguetona, escrita desde el doble sentido y esa costumbre tan humana de jurar solemnemente que esta vez será la última mientras ya estamos buscando una excusa para repetir.
Aquí no hay víctima inocente ni moraleja de madrugada. Hay cuerpo, tensión, humor y una sonrisa que sabe demasiado.
Porque algunas promesas se hacen para cumplirlas.
Y otras, sencillamente…
no cuentan.
Otros incendios
Canciones nacidas de lugares distintos. Algunas del amor. Otras de aquello que quedó ardiendo después.


Algunas canciones necesitaban más espacio
Una canción puede durar cuatro minutos y aun así dejar demasiadas cosas fuera.
Por eso algunas acabaron convirtiéndose en lugares propios: pequeñas webs independientes, con su estética, su historia y su forma de respirar.




Viñetas negras

Erediel Labs Noir es el territorio donde la experiencia se transforma en ficción oscura, sátira, expedientes y criaturas que dicen lo que otros prefieren callar.

La Mala Hierba Nunca Muere
La Mala Hierba Nunca Muere es una novela gráfica noir inspirada en hechos reales. Convierte la manipulación, la culpa, las versiones interesadas y las heridas que dejan ciertas relaciones en un bestiario de expedientes, criaturas y artefactos.
La sátira permite mirar de frente lo ocurrido sin convertir la sección en una declaración solemne: aquí el dolor se vuelve imagen, la rabia adquiere estilo y la verdad aprende a defenderse.
Un bestiario íntimo de expedientes, personajes y artefactos. Pulsa una carta para abrir el visor.
La purga de máscaras
El Saltador de Sombras
La purga de máscaras es una obra de fantasía oscura protagonizada por el Saltador de Sombras. Nace de una pesadilla convertida en relato: saltos imposibles, máscaras, vigilancia, memoria y un lobo que protege, pero siempre deja una deuda.
Es una obra autónoma de Erediel Labs Noir y no pertenece al universo de La Mala Hierba Nunca Muere.
Una historia, más de un rostro
La purga de máscaras nació con una portada. Pero el universo del libro contiene tantos símbolos, transformaciones y capas de memoria que una sola imagen no conseguía abarcarlo todo.
Por eso surgieron estas portadas alternativas: distintas formas de asomarse a la misma historia. Cada una ilumina un fragmento diferente del Saltador de Sombras, del lobo que lo acompaña y de las máscaras que deben caer.
No son historias distintas. Son varios umbrales hacia una misma obra.

221
El amor no llegó cuando todo estaba resuelto. Llegó en mitad del caos.
El 221 es el número de la habitación donde conocí a Ihor.
Aparece sobre una puerta abierta. No porque él esté detrás. No porque el amor sea una llave mágica. No porque una relación tenga que salvar a nadie.
Ihor llegó cuando yo todavía cargaba heridas, miedo, cansancio y demasiadas preguntas. Y aun así, ocurrió algo luminoso.
Fue una noche muy productiva.
221 fue el principio. Café, Caos y Amor es parte de lo que vino después.
Dos formas distintas de habitar el caos. Una misma casa construida entre café, humor y amor.





El laboratorio
Aquí los proyectos son expedientes con imagen, código y estado propios.

Evidencia digital, investigación y defensa.

Recomendaciones, oportunidades y conexiones verificables.

Aprender ucraniano hablando realmente con Ihor.

Música convertida en experiencias digitales.

Experiencia digital para un restaurante real.

Tecnología aplicada a un negocio familiar real.

Un archivo de historias y símbolos, en clave noir.


El motor creativo que sostiene proyectos, marcas y experimentos.
Sin imagen definitiva. No se inventará portada hasta que el expediente esté cerrado.
Encontrarme
No prometo respuestas rápidas. Sí conversaciones honestas.
Puedes encontrarme detrás de una canción, una investigación, una idea difícil de clasificar o un café que probablemente ya se ha quedado frío.
Pese a todo, mi luz sigue encendida.



